06/10/2010

“La falta de ajuste por inflación oculta la realidad en los balances”

El Cr. Florencio Escribano Martínez analiza la incidencia del ajuste por inflación y “la realidad elusiva” en el balance y en el informe del auditor, y los posibles cursos de acción del profesional.

La situación actual, con actividades económicas no siempre registradas, inflación, numerosos indicadores contradictorios y una multiplicidad de normas generan problemas a la hora de confeccionar los estados contables y de emitir el informe de auditoría.

El Cr. Florencio Escribano Martínez evalúa esta dificultad que se les presenta a los profesionales en Ciencias Económicas que realizan las auditorías y los posibles cursos que pueden realizar para salvar estas situaciones.

El profesional cordobés, miembro del consejo asesor del CECYT de la FACPCE, disertó en las 7ª Jornadas de Contabilidad y Auditoría que se realizaron en la sede central del Consejo.

El Cr. recuerda que las normas, entre ellas el Código de Comercio, dicen que el balance debe ser veraz y el auditor, contador público, “debe emitir un informe sobre la confiabilidad de los balance”. Si no se cumple, esta falta “está contemplada en el Código Penal, que sanciona a quien viola a este bien protegido y configura un delito: el de balance falso”.

Lo mismo está previsto –agrega- en las normas éticas de la profesión, que requieren que el contador público actúe de acuerdo a las normas técnicas y a la realidad, que el informe sea veraz y en la Ley Penal Tributaria, y la Ley de Lavado de Dinero.

De todos modos, el Cr. Escribano Martínez opta por analizar el informe del auditor ya que los balances “son emitidos por los emisores, no por el contador, aunque muchas veces sea este el que lo prepara.

En definitiva, resume: “El balance debe reflejar la realidad, procesada de acuerdo a las normas contables. Y este es el problema que tenemos hoy”.

“Un balance realizado según las normas contables, en la comparación con la realidad, debería dar bien. Entonces, si hay coincidencia, la opinión del auditor es favorable; si hay una coincidencia general y una discordancia particular, será una opinión favorable, con una salvedad, determinada o indeterminada. En cambio, si hay discordancia, la opinión del auditor es adversa, y si no se puede saber porque hay incógnitas de magnitud, habría una abstención”, enumera.

Problemas actuales

Realidad elusiva. La primera dificultad que enfrenta el auditor al analizar un balance “es que tenemos una realidad elusiva, algo difícil de captar con precisión”, dice el profesor.

“Es un sistema regresivo y de alta evasión, con una economía informal o subterránea. Esta evasión impositiva, previsional y empleo “en negro” genera un flujo de fondos invisible: hay ingresos que están invisibles, hay sueldos que no se ven, compras, consumos, propiedades, y otros”, explica.

“Esto genera un problema con el informe de auditoría”, advierte, y enumera las posibles vías de acción:

“En primer lugar, hacer el informe de auditoría como siempre. Si no coincide con la realidad, emitir una opinión adversa. Algunos’ imaginativos’ dicen en el informe que lo contrataron para hacer un trabajo y le pusieron muchas limitaciones, con lo cual no puede aplicar todas las normas de auditoría, y se abstiene de opinar”, dice.

La otra alternativa es la certificación literal. “Si a uno le parece que los procedimientos del cliente no tienen los sistemas de control adecuados para asegurar que todas las transacciones se contabilicen, se les puede ofrecer distintos productos: una la auditoría, si pero si está mal y discrepa con la realidad, advertirle que va a llevar una opinión adversa. La otra es la certificación literal”, agrega.

Inflación. La existencia de indicadores contradictorios es otro problema que menciona el Cr. Escribano Martínez, sobre todo los indicadores “referidos a la inflación y sus consecuencias”. “Similares indicadores arrojan resultados contradictorios respecto a la inflación: tenemos índices de precios al consumidor, índices de precios mayores (IPIM) e índices de precios implícitos. Dentro de los primeros, los IPC de Gran Buenos Aires y los índices nacionales del INDEC, y los privados, Buenos Aires City, Fiel, Ecolatina, incluso uno propio”, explica.

Como dato: el IPIM desde diciembre de 2005 hasta julio de 2010, subió un 61% y el IPC un 47%; el IPC córdoba, aumentó 67%; el Índice de Precios Implícitos del PBI, 78% y el promedio ponderado del país: 105% (elaboración propia del Estudio Escribano, usando índices provinciales).

El dilema que se presenta al auditor es: “Hay inflación, ¿cuánto es?, ¿afecta? La realidad, ¿no está discrepando significativamente con el balance? ¿Qué podemos hacer individualmente? Si se quiere ajustar por inflación ¿con qué índice de precio?”.

“Estamos en un problema que se llama: falta de ajuste por inflación”, remarca.

En los últimos años, la inflación en Argentina fue de 18,9% en 2007, 15% en 2008, 12% en 2009 y 21,6% en 2010, según la estimación del Estudio Escribano.

“Esto afecta los balances porque afecta la rentabilidad. La utilidad está distorsionada y el patrimonio está distorsionado. Y la exposición también, porque está distorsionado el activo, el pasivo, y obviamente también el patrimonio neto”, advierte.

“En la actualidad, se oculta la inflación, porque las empresas hacen estados contables en valores nominales. Se prohíbe el ajuste, porque está suspendido en forma nacional y nuestras normas contables dicen que estamos en estabilidad. Las normas contables dicen algo falso”, opina.

“La falta de ajuste por inflación genera una discordancia entre el balance y la realidad: cumplimos con las normas contables, pero discrepamos con la realidad”, advierte.

Opciones. Ante esta situación recomienda varias alternativas.

En general, a los estados contables históricos se le agrega un informe con opinión favorable, porque está preparado de acuerdo a las normas contables.

En otros casos, los profesionales sugieren a la empresa incluir una nota a los estados contables que dice que en determinada fecha “hubo una inflación que podría tener algún efecto en los estados contables, pero que no se tienen en cuenta porque las normas contables dicen que se deben emitir los balances en moneda nominal”.

Otros profesionales, incorporan en el informe del auditor toda la aclaración en la cual el contador público dice lo que pasa. “Se podría emitir el estado contable histórico y calificar el dictamen, “en una opinión con salvedad o una opinión adversa, porque coincide con las normas contables pero no refleja la realidad”.

Por último, se ven casos en que la empresa preparó los estados contables ajustados por inflación y el contador, al calificar el dictamen, primero dice que está de acuerdo porque refleja la realidad y después lo califica porque difiere de las normas contables.

Proyectos de la profesión

Tras recordar que la Federación de Consejos tuvo distintos proyectos para reimplantar el ajuste por inflación y no se llegó a ninguno, advierte que más que pensar en el balance, hay que tener en cuenta el informe del auditor.

En este aspecto, da como alternativa que, los estados contables “sigan en moneda histórica y nosotros calificamos el dictamen diciendo que ese balance está de acuerdo a las normas contables pero que no refleja la realidad. Además, para medir la distorsión, uno podría, en las aclaraciones previas al dictamen o en un anexo poner los estados contables, poner los datos del balance ajustados por inflación, aunque sea sintético”, explica.

Por otra parte, menciona, dentro del ajuste por inflación, a las revaluaciones (un parche), que implica actualizar el valor de los activos fijos y del patrimonio, “con lo cual resuelvo algunos problemas que puedo tener societarios".

“La verdad es que mientras no haya ajuste por inflación ni revaluaciones hay una discordancia entre la realidad y el balance”, resalta.

Explica, en este sentido que la CNV acaba de aprobar un proyecto de la CENCYA para permitir las revaluaciones para las empresas reguladas, "algo que todavía nuestras normas contables no permiten, pero se podría esperar una norma como esta”.

Asimismo, da la opción de que “una empresa podría aplicar una ‘cuestión no prevista’ para aplicar el revalúo y el auditor, si se convence de que es así, emitir una opinión favorable”.

“Como están las cosas hoy, pronto va a haber una modificación de las normas contables, y se van a aceptar las revaluaciones, con lo cual espero que este problema deje de ser una discusión técnica y sea una posibilidad concreta, que es indispensable en las empresas”, concluye.

Ultimas noticias de Auditoría