![]() | NOTICIAS / COMISIONES ASESORAS / Domingo 13 de Mayo de 2012 / 20:22 Clima y Energía: horizonte de crisis y oportunidadUn artículo de José Rodríguez Bosco, especialista en Actualidad Política Climática y Ambiental, integrante de la Comision de Asesora en Ambiente del CPCE.
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En Mayo del año pasado, dijo Johan Rockström de la Real Academia Sueca de Ciencias "debemos repensar el desarrollo". Fue en oportunidad de reunir a 20 premios nobeles que emitieron el documento que ya se conoce como el “Memorándum de Estocolmo”, en el que concluyen que la Tierra entró en una nueva era, el antropoceno; por el cual se plantea un juicio simbólico a la humanidad, porque ello la obliga a cambiar en una escala global; porque estamos cruzando varios puntos de quiebre catastróficos con enormes consecuencias; porque necesitamos reinventar nuestros sistemas de energía, comida y desarrollo económico y, finalmente, porque es posible lograr esta transformación hacia la sustentabilidad. Como dato, el Nobel de Química Mario Molina, el laureado en Economía Amartya Sen y la Nobel de Literatura Nadine Gordimer figuran entre los firmantes del documento. Por su parte, Roberto Bermejo, economista catedrático del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco, acaba de publicar su trabajo “Un futuro sin petróleo. Colapsos y transformaciones económicas” en el que sostiene que la humanidad se encuentra en un acelerado proceso de colisión con la naturaleza, y el colapso energético constituye una oportunidad para pararlo y revertirlo…necesitamos alcanzar un exhaustivo conocimiento de la realidad y sus tendencias, prever el desarrollo futuro del colapso y su magnitud…no sólo un diagnóstico aséptico de la realidad y su evolución previsible, sino utilizarlo para actuar sobre la misma…los principios de sostenibilidad son la herramienta adecuada para convertir la crisis en oportunidad, hacia una transformación radical…el concepto de transformabilidad es la estrategia ideal para diagnosticar el grado de vulnerabilidad y la capacidad de cambio de las sociedades. Finalmente sostiene Bermejo en su obra, están ocurriendo dos tipos de fenómenos que enriquecen este análisis: los mecanismos de defensas que esgrimen sociedades y sectores económicos, y las estrategias anticipatorias que están desarrollando algunas sociedades en el campo de las energías renovables, que son parte abarcadoras de los múltiples aspectos a considerar en sociedades complejas. Ambas citas son coincidentes desde diferentes enfoques, se puede disentir o no, pero no debemos soslayar que parten del mismo concepto de vulnerabilidad y de incertidumbre a futuro, ya que en las últimas décadas actuamos espasmódicamente ante cada crisis, en el contexto de la actual civilización y del modelo de desarrollo imperante. Seguramente ahora, los pronunciamientos de Río+20 y por el actual escenario de crisis financiera en EEUU y la Eurozona, los dictámenes no podrán evadir la consideración de este escenario. Habrá diferencias, postergaciones y elusiones en la toma de decisiones, pero seguramente permanecerá subyacente el aura del dramático grado de insostenibilidad de nuestras sociedades, para mitigar los impactos de ese colapso. La naturaleza nos manda mensajes y los tiempos se acortan. Argentina por caso, acaba de pronunciarse como contradictor de la “economía verde” que insinúa Río+20, por presentar medidas proteccionistas verdes que son verdaderas barreras para arancelarias. Centrando el análisis, en Argentina y la Región, particularmente en Córdoba, debemos decir que los instrumentos y estrategias en política climática y energética local, no existen fácticamente o se encuentran atomizados y dispersos, ausentes de articulación y planificación. El Estado Nacional en primer lugar, no baja políticas a las regiones y sus múltiples y disímiles comportamientos eco sistémico. Tampoco asiste o asesora en materia climática o energética, cuando se debe reconocer que esos marcos demandan políticas de estado. Esta Provincia por su parte solo lleva adelante acciones aisladas, por sector, en forma re-activa y según el problema ambiental que irrumpe, ante la emergencia o el impacto por desastre natural. Muy precariamente la agenda de políticas públicas de los ministerios, contemplan estas criticidades que son sistemáticas y consecutivas en Córdoba, pero no se aplican de manera articulada respondiendo a una política integral, entre los organismos relacionados vinculados a la contaminación o el cambio ambiental global. Y mucho menos se relacionan con las estructuras del Gobierno Municipal (en recursos hídricos, energía, fragilidad de los ecosistemas, recolección y tratamiento de los RSU, etc.) Por ejemplo, no disponemos de una Ley que regule y coordine la acción frente al cambio climático y los desastres naturales (Ley Nro. 3871 Mitigación y Adaptación al Cambio Climático del Gobierno de C.A.B.A.). Tampoco existe un organismo articulador de políticas (la flamante Agencia de Cambio Climático del Gobierno de Mendoza) En ese contexto, el estudio de metodologías de valoración económica y la validación de instrumentos y herramientas que permitan aproximarnos a enfoques más certeros, que no obvien la pérdida del capital natural y sus externalidades cuando hay que evaluar un proyecto privado o una política de estado, cobran una dimensión clave y deben ser el puente que nos conduzca a la investigación y el desarrollo de esas políticas. Además la oferta ambiental involucra un sinnúmero de bienes y servicios que carecen de precio, aunque no de valor, por eso el enfoque ecológico se plantea serias dudas sobre los criterios habituales de valoración aplicados por la economía neoclásica al valorar las externalidades. Se cuestiona que el libre funcionamiento de los mercados implique el método de asignación de los recursos y la consecuente valorización de los mismos y sus beneficios ambientales. Precisamente existen países y también organismos no gubernamentales que actualmente promueven el desarrollo de mercados para la comercialización de estos servicios eco sistémicos que detentan en sus regiones de origen. Varios países de América Latina (Bolivia, Chile, Brasil, Perú, Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Ecuador) desde hace varios de años, desarrollan talleres de formación y utilizan esquemas en transacciones y fortalecimiento de mercados de servicios ecológicos, que apuntan a abordar experiencias y replicarlas a escala sobre ejemplos previamente desarrollados. También evalúan la operatoria de transacciones, los pasos a seguir y el análisis de oportunidades para los países promotores. De estas experiencias se fortaleció el esquema del PSA o PCSA (pago o compensación por servicios ambientales) que consiste en reconocer mediante un instrumento económico, la conservación y/o preservación de los recursos naturales respetando y valorando los servicios ambientales que ellos nos brindan. Simplemente, esa gestión y manejo adecuado de los ecosistemas por parte de un sector de la comunidad perteneciente a un ecosistema, es reconocida mediante un pago compensación por otro sector, que resulta beneficiario de esos bienes y servicios. Otro instrumento que puede resultar aplicable para adaptación al cambio climático, son las NAMAs (por siglas del inglés, Medidas Apropiadas de Mitigación para cada País) que refieren la acción voluntaria sobre reducción de emisiones llevadas a cabo por países en desarrollo y que son reportadas a la CMNUCC (Convención Marco Naciones Unidas para el Cambio Climático). La idea es que su implementación pueda mitigar las emisiones por debajo de los niveles habituales. Las NAMAs pueden ser políticas, programas o proyectos implementados a nivel nacional, regional o local, bajo un encuadre aprobado a nivel internacional sobre el régimen climático futuro. Dentro de las herramientas o mecanismos para reducir las emisiones de GEIs, y que particularmente interesa a Córdoba y otras metrópolis de AL, es el sector de manejo de residuos RSU, que si bien reporta una proporción relativamente menor de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (estimada en un 5% de las emisiones antropogénicas totales) el sector está en capacidad de contribuir significativamente a la transición hacia una economía baja en emisiones y resiliente al CC, utilizando tecnologías ya existentes que permitan evitar emisiones, aprovechar el contenido energético de los residuos y reducir la presión sobre los recursos. Todas las herramientas de gestión de residuos (prevención y minimización en la generación, la clasificación, recuperación y reciclado de materiales, etc.) deben orientarse no sólo a la mitigación de gases sino además a la generación de co-beneficios, como reducción del empleo de materias primas, energía y (o sustitución) combustibles fósiles. Además el esquema presenta una significativa fuente de energía renovable donde el valoren energético puede ser aprovechado como procesos térmicos y la utilización del biogas de los rellenos sanitarios mediante biodigestores anaeróbicos. Una oportunidad de analizar y profundizar el debate sobre política climática y energética y las medidas para enfrentar esos escenario críticos, será posible en el marco del 3er. Foro de Economía y Cambio Climático, que prevé organizar el Consejo Profesional de Ciencias Económicas el próximo jueves 31 de Mayo. Mediante la coordinación de la Comisión Asesora en Ambiente, el espacio brindará la oportunidad de escuchar las ponencias de funcionarios y técnicos de Corrientes, Mendoza y Córdoba en materia de políticas y recursos energéticos aplicables, en medidas de adaptación y de comportamiento y acción ciudadana por parte de los sectores sociales. Y como se ha dicho, a partir de especialistas del ITDT, de consultores internacionales y locales, conocer desde el enfoque económico cuáles son los instrumentos y mecanismos que dispone el Estado, para regular y actuar sobre el horizonte del régimen climático y energético a futuro. La entrada a este Foro es libre, con pre-inscripción anticipada y estarán disponibles tres GTD (grupos temáticos de diálogo) para que los inscriptos sesionen sobre Clima y Energía, Ambiente y Territorio y Políticas e Instrumentos. |
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